domingo, 20 de julio de 2008

Baño del Increíble Libro Pop-Up de una Casa Embrujada 5 de 7












El siguiente cuarto en esta casa embrujada de este maravilloso libro popup llamado Haunted House de Jan Pienkowski, es el baño. ¿Qué extrañas cosas encontraremos aquí?

Una taza de baño WC en la que algo me huele mal ¡Claro! ¡Sí hay gato encerrado! ¡Y negro! ¡Qué espantoso! Debería de ser blanco para que combine con el color de los muebles de baño.

Veamos, mmmmm... Todavía hay papel de baño (me dan escalofríos nada más de pensar en oír un grito aterrador: "¡NOOOOOO HAAAAAAY PAPEEEEEEEEEEEEEEEL!").

Un lavabo con espejo (mejor no me asomo, no se vaya a romper y son 7 años de mala suerte). Bueno, al fin que ya está roto. Y hay unos cepillos de dientes (creo que deberían de ser más grandes, para poder limpiar unos grandes dientes).

Un botiquín con candado para que no vayamos a abrirlo y encontrar algo peligroso. Mejor tomamos aquella botella de allá arriba. Sí, la que tiene aquella calavera tan bonita con esos artísticos huesos cruzados...

¡Vaya! ¡Eso sí que es extraño! ¡Una tina en el baño! ¡Ya no se ven hoy en día! ¡Y menos con una misteriosa lengüeta que al jalarla sale un cocodrilo! ¡Debe ser antigua ya que tiene patas! (la tina, no el cocodrilo).

¡Y qué horror! ¡Una toalla de cuadritos verdes! Se asoma algo por debajo de ella, la levantamos y sí, hay unos tentáculos ya conocidos. Deben de ser de aquel infatigable pulpo que lavaba los trastes y cuyos tentáculos aparecen asomándose en el buzón de la puerta de entrada y también por un agujero de la puerta de atrás. De seguro el industrioso pulpo está disfrutando de un reconfortante baño acompañado de un cocodrilo (sobre gustos no hay nada escrito; todo es platicado).

Por la ventana se alcanza a ver aquella nave espacial que ya ha aterrizado y de la que va saliendo un extraterrestre parecido a un insecto con antenas enroscadas. Debe ser por eso que hay otro enorme insecto extraterrestre en el baño, el cual rompió la pared para poder entrar y asomarse. Realmente es inaudito. Un extraterrestre debería de saber comportarse y no invadir la intimidad de un baño, aunque sea de otro planeta.

¡Ah! Y aquel par de simpáticos ratoncitos aparecen una vez más, ahora por debajo de la tina.