domingo, 20 de julio de 2008

Atico del Increíble Libro Pop-Up de una Casa Embrujada 7 de 7















Por último, terminamos nuestro tranquilo y relajante recorrido fotográfico por la casa embrujada del increíble libro pop-up "Haunted house" de Jan Pienkowski visitando la parte alta de la casa: el cuarto de cachivaches en el ático.

Al entrar en este cuarto mal planeado (todo ático es un sótano mal ubicado) lo primero que notamos es algo horripilante: ¡La tele está descompuesta! (la pantalla está rota).

Después de recuperarnos de esta gran impresión, vemos que hay un gran número de objetos abandonados a su suerte (mala... muy mala suerte...). Objetos olvidados de los que ya nadie se acuerda. Como aquella enorme caja que mandó el abuelo desde Transilvania y de la que sobresale un serrucho (serrote), cuyos dientes hacen ruidos crujientes y terroríficos al abrir y cerrar esta página del libro. Claro, no te recomiendo asomarte bajo la caja para ver que hay dentro porque te toparás con una clásica y tradicional bomba de esas esféricas, y hasta ¡con la mecha prendida! y ya ves que la curiosidad mató al gato... Aunque al gato lo encontramos feliz y descansando (y lo que es más asombroso aún: ¡despierto!) (¿o será más asombroso ver a un gato sonriendo?).

Por si no te habías percatado... hay también un viejo cofre que tiene unos viejos doblones o monedas antiguas (pero que de seguro no viste por andarte fijando en la bomba).

¿Qué más hay? mmm... un frasco con un líquido azul con una etiqueta que dice CuSO4 (sulfato de Cobre, en inglés me suena como a un juego de palabras, aunque CuSO4 no es una palabra, ni siquiera varias palabras, y mucho menos todo un juego de ellas), una muñeca fea (¿escondida por los rincones?), un maniquí... ¿Qué otra cosa? ¿Qué hemos pasado por alto? ¡Ahhhh! ¡Por poco no lo veo! ¡Unos viejos discos LP! Es escalofriante que antes los cuidaba uno tanto para que no se rayaran y ahora los DJs usan los acetatos para crear ruidos que erizan el cuero cabelludo. ¡Es verdaderamente terrorífico!

Bueno, no creo que sea digno de mención lo que hay en el techo (al fin y al cabo nadie mira para arriba), además ya no quiero hacerle más publicidad al Caballero de la noche, alias Batman... ¿Qué dices? ¿Que esa oscura figura alada no es el famoso superhéroe también conocido como "El hombre murciélago"? A ver, deja y me pongo los lentes. ¡Tienes razón! Entonces seguramente debe ser su primo o un pariente no muy lejano (aunque algunos preferirían estar bastante lejos de este murciélago con complejo de vampiro).

Antes de irnos, vamos a despedirnos de los simpáticos ratoncitos blancos... ¡Ah caray! ¿Dónde están? Yo nada más veo uno...

¡Entonces caigo en cuenta! ¡CLARO! ¡Qué ingenuo soy! ¡Si los verdaderos protagonistas de esta historia son los ratoncitos! Yo al principio pensé que los breves textos que aparecen abajo de cada página, eran de un narrador invisible (o al que no veíamos), quien platicaba con nosotros (el lector) y nos iba mostrando la casa y sus peculiaridades. Pero no es así. Quien dice el diálogo (monólogo en este caso, o ratónlogo para ser más precisos), es el ratón anfitrión quien vive en la casa embrujada y recibe al otro ratón, quien es un doctor (¡Sí! ¿Por qué un pequeño ratón no podría ser doctor? No debemos discriminar a nadie, ni menospreciarlo. No hay que fijarse en pequeñeces como el tamaño). El primer ratón consulta al segundo (recuerda que es un doctor) sobre las cosas raras que ve en esta extraña casa, hasta que al final dice: "¿Usted cree que todo es mi imaginación? ¿Doctor? ¿Doctor, dónde está usted?"

De seguro el ratón doctor (debe de ser toda una eminencia el peque... gran Doctor) se debió haber dado cuenta del gran peligro que corría... ¡y corrió! Porque ya te habrás percatado de que era un enorme riesgo el estar junto a este loco peligroso que alucinaba tantas cosas extrañas e inexistentes, sin darse cuenta de la realidad, como aquel bonachón y sonriente gato que se la pasó bien callado como si le hubiese comido la lengua el ratón... que es un decir, una mera figura retórica, ¿eh? porque ¿quién ha sabido nunca de un gato comido por un ratón? (aunque sea la lengua) Y mucho menos a este gato tan bien portado, tan negro, tan gordo y tan sonriente... mmm... ¿No te parece que el gato está un poco más gordo que al principio?




Es un libro pop-up muy especial, no sólo porque fue diseñado en 1979 por Jan Pienkowski con esa creatividad y humor que lo caracterizan, sino además por ser un libro que hizo historia dentro del desarrollo de los libros pop-up, ya que fue el primer libro pop-up o desplegable en incluír varios elementos móviles en cada página con los cuales interactuar. Es un excelente libro para niños, y para adultos también. Es divertido y emocionante. Entretenido y sorpresivo.

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